Ramón & Francesc
Han tenido que pasar años, muchos años, y perder a Francesc para reflexionar en profundidad y darme cuenta que he sido muy afortunado. Ahora, me siento orgulloso de lo vivido. Mientras la vida transcurría no tenía tiempo para analizarla.
Nuestra historia empezó el 28 de diciembre de 1968, día de los Santos inocentes, y desde entonces, siempre estuvimos juntos. Fueron 50 años de convivencia repletos de momentos muy intensos, la mayoría grandes momentos, y también los hubo malos. Pero siempre luchamos juntos y supimos superar todos los obstáculo con esfuerzo y la mejor voluntad.
El 8 de diciembre de 1969 inauguramos el Po Poff, que se convertiría en el bar más emblemático de la Costa Brava durante dos décadas, la de los 70 y los 80. Entre su clientela, la gente guapa y los famosos de la época: escritores, músicos, poetas, arquitectos, actores, aristócratas, millonarios y hasta un productor de Hollywood. Fue un lujo y un verdadero placer tener la oportunidad de conocer a todas estas celebridades. Y sobre todo, encontrar a tantas personas que, con el tiempo, demostrarían ser grandes amigos.
Al poco tiempo, abrimos también nuestra icónica tienda en Figueras, L’Ou (El huevo). Era una tienda de objetos para la casa. Se inauguró durante la época en la que Dalí estaba haciendo las obras de su Teatro-Museo. Pasaba a menudo por delante y el día de la inauguración, tuvo el bonito detalle de pararse y felicitarnos. Nos hizo mucha ilusión.
Luego fueron muchas otras. Recorríamos el mundo en busca de las vajillas más especiales, las cristalerías más delicadas y los objetos de decoración y regalo más exclusivos. Muchos de estos objetos nos enamoraron, y en lugar de venderlos, los llevábamos a casa para disfrutarlos nosotros. A Francesc le gustaba recibir a nuestros amigos con mesas espectaculares, que sorprendían a todos. Yo cocinaba durante días para que la comida estuviera a la altura de semejante puesta en escena.
Pero Francesc se ha ido. Y ha llegado el momento de desprenderme de las cosas materiales para quedarme solo con los recuerdos. Debo aprender a caminar solo, y hacerlo con alegría y determinación.
Un día, yo también me marcharé y espero entonces reunirme con mi gran amigo, pero antes, me gustaría dejar todos los objetos que atesoramos durante nuestra vida en común, en manos de personas sensibles, que los valoren, no solo por su belleza y calidad, también porque fueron elegidos para compartir momentos especiales, música y risas. Para disfrutar la vida en plenitud con los seres más queridos.
Y este es el motivo por el que inauguro esta nueva tienda, gracias a la tecnología esta vez virtual, Encis & Outlet.